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DE MARCOS PALEY
Sobre el DISCURSO IMAGINARIO
Más allá de lo visible está la turbulencia de la niebla, del espacio que se completa con la mirada desprevenida del espectador. Sean mariposas (psique=alma) o trozos de telas que aumentan la niebla, Vezomi agrega en esta, su última producción, algo insondable y a la vez concreto; el misterio y la siempre presencia escénica de sus obras. ¿Obras para ser admiradas? Pareciera que a Vezomi no le alcanza el concepto y desea que se ahonde en ellas. Parece que quisiera que su artesanal trabajo transmitiera el aire ligero, el batir de alas de sus mariposas que detrás de esa aparente liviandad las obras deben ser comprendidas. No es una pretensión difícil de cumplir en este “discurso imaginario”. Los espacios son nada más que el aire que necesitan no sólo el vuelo de la mariposa sino la posibilidad que le ofrece al espectador de "armar" y totalizar la obra. Es espléndido el resultado que logra. Más allá del acomodamiento de los elementos, presenta casi como a escondidas, un complejo resumen técnico que comprende el grabado, el collage, la fotografía, y los conceptos escultóricos, técnicas todas ya empleadas en su anterior obra.
Nos quiere hacer pensar sobre un “discurso imaginario” (por lo menos así titula la obra) cuando en realidad sólo tiene de imaginario la ruta que obliga recorrer al espectador entre los conceptos griegos y una estética actualizada. Invito al a recorrer las texturas del fotograbado, a sobreponerse al impulso de definir como juego erótico ciertos pliegues, o la presencia de su ”ojo” azul y ese juguetón hilo rojo… Vezomi nos plantea la niebla y las sombras con un aparente juego óptico-estético. Es privativo del artista hacernos soñar, rearmar la obra a nuestro gusto y hacernos participar de ella. Vezomi lo logra en cada espacio, en cada marca, en cada transparencia de sus velos.
Sobre el DISCURSO IMAGINARIO
Más allá de lo visible está la turbulencia de la niebla, del espacio que se completa con la mirada desprevenida del espectador. Sean mariposas (psique=alma) o trozos de telas que aumentan la niebla, Vezomi agrega en esta, su última producción, algo insondable y a la vez concreto; el misterio y la siempre presencia escénica de sus obras. ¿Obras para ser admiradas? Pareciera que a Vezomi no le alcanza el concepto y desea que se ahonde en ellas. Parece que quisiera que su artesanal trabajo transmitiera el aire ligero, el batir de alas de sus mariposas que detrás de esa aparente liviandad las obras deben ser comprendidas. No es una pretensión difícil de cumplir en este “discurso imaginario”. Los espacios son nada más que el aire que necesitan no sólo el vuelo de la mariposa sino la posibilidad que le ofrece al espectador de "armar" y totalizar la obra. Es espléndido el resultado que logra. Más allá del acomodamiento de los elementos, presenta casi como a escondidas, un complejo resumen técnico que comprende el grabado, el collage, la fotografía, y los conceptos escultóricos, técnicas todas ya empleadas en su anterior obra.
Nos quiere hacer pensar sobre un “discurso imaginario” (por lo menos así titula la obra) cuando en realidad sólo tiene de imaginario la ruta que obliga recorrer al espectador entre los conceptos griegos y una estética actualizada. Invito al a recorrer las texturas del fotograbado, a sobreponerse al impulso de definir como juego erótico ciertos pliegues, o la presencia de su ”ojo” azul y ese juguetón hilo rojo… Vezomi nos plantea la niebla y las sombras con un aparente juego óptico-estético. Es privativo del artista hacernos soñar, rearmar la obra a nuestro gusto y hacernos participar de ella. Vezomi lo logra en cada espacio, en cada marca, en cada transparencia de sus velos.
December 23, 2007 |
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Vesna Zorka Mímiça.
Carlos Jover
El misterio viene ya dado con su nombre, que transmite un caudal de sangres diversas que ha recorrido los cauces de los siglos para dar lugar a la extraña identidad que con ironía resume un código de barras, con el que firma sus trabajos. Vesna es, como ella misma se describe, “artista, chilena, española, croata, mallorquina, agnóstica, cristiana, judía, escultora, pintora, artesana, madre, fotógrafa, filósofa, publicista, poeta, amante...”, y en estas últimas semanas del año ha convocado una serie de encuentros en su magnífico taller de La Bonanova, a las faldas de la Fundació Miró, para mostrar su trabajo reciente. Es una forma importada de los Estados Unidos, donde es usual que un artista exhiba su obra mediante este tipo de reuniones, a las que se acude previa invitación, que lógicamente ha sido precedida de una selección que atempera el interés en el arte de cada protagonista.
La obra reciente de Vesna desarrolla el debate de la identidad, partiendo de la curiosa bifrontalidad de la palabra griega “psique”, que era usada tanto para referirse al alma como a la mariposa. Y hete aquí que cuando se disecciona un cerebro humano lo que aparece en su centro, en torno a la separación de los lóbulos, es una forma de mariposa, lo que convoca de inmediato la sospecha de que la identidad reside allí hasta que vuela a otros mundos con el último suspiro, tal vez en un vuelo tan corto en el tiempo como el de aquella. Lo que también nos remite a los célebres veintiún gramos, que es la diferencia de peso que siempre, sea cual sea el peso y tamaño originales, se produce entre el cuerpo humano justo antes de la muerte, y justo después.
Ejecutada con materiales no habituales en estas tierras, resinas de poliéster y tules, destaca la proyección sin sonido sobre un panel de velos empotrados de un vídeo en el que una identidad semioculta danza misteriosamente como mariposa en capullo: sin duda una obra de altura. Así como la obra constituida por una cruz, como símbolo pagano de identidad que es todo cruce que sitúa en la geografía de la realidad, sobre la que se posan mariposas cristalinas, de brillo salvaje. Una obra, pues, que sorprende, y que merece una difusión mayor que la que el sistema americano de exhibición puede permitir.