¿Quién es VEZOMI?
Mi Identidad:
Yo soy. VZM o, Vesna Zorka Mimica Mimica o, VEZOMI y hago parte del universo.
Soy un poema escrito en muchas lenguas, que contiene misteriosas metáforas y por tanto resulta imposible de recitar. Soy un poema encriptado en un Código de Barras que sólo puede leer la máquina cósmica que aún no se ha diseñado para el hombre y que sigue siendo el secreto de los dioses.
Soy y No Soy: artista, chilena, española, croata, mallorquina, agnóstica, cristiana, judía, escultora, pintora, artesana, madre, fotógrafa, filósofa, publicista, poeta, amante, vieja, joven, buena, mala, heterosexual, andrógena, inteligente, tonta, culta, inculta, agradable, desagradable, artista, rebelde, convencional, extravagante, introvertida, apasionada, fría, calculadora, generosa, incisiva, alegre, triste, espiritual, materialista, divertida, aburrida, loca, cuerda, grande, pequeña, risueña, seria, frívola, profunda.
El Código de Barras - el DNI Universal
¿Es posible que un código de barras, expresión matemáticamente infinita para clasificar objetos, inventariarlos, ponerles precio, identificarlos distribuirlos y convertir en manejable lo inmanejable, no sea producto del azar sino una predeterminación numérica que dota de “identidad” a las cosas, de la misma forma que nos hacen únicos nuestras huellas digitales o el iris de los ojos?
Las palabras le dan forma a los pensamientos, forman y deforman las imágenes, crean ilusiones, confunden, amenazan, acarician y le ponen nombre a las cosas, las palabras son, muchas veces, un gesto en el vacío y otras, un detonador de emociones. Si una palabra la repetimos mil veces pierde su significado, se convierte en una especie de mantra, un vago susurro sin imágenes y para recuperar el significado visual o su contenido, la mente hace un tremendo esfuerzo de asociación, que involucra un proceso neuronal increíblemente complejo. Un nombre puede ir asociado a la imagen de una cara, de una religión, de una nacionalidad, de una personalidad, de un sueño o de una fantasía, los nombres personales y el nombre de las cosas no son sonidos vacíos. Además, las palabras crean asociaciones numéricas que terminan de completar la sinfonía cósmica donde nada es gratuito y es posible que el peso numérico de cada símbolo mantenga la armonía del universo. Las 22 letras del nombre asignado a mi persona al nacer, las he convertido en 3 para firmar y en 6 para leer. ¿Es real esta conversión?, ¿Es la síntesis, un proceso desestabilizador?.
Y tú, ¿quien eres?



